PAQUETE CHILENO

MARCO MONTIEL-SOTO
2019

Die Ecke Arte Contemporáneo se complace en anunciar su participación en el Galería Weekend Santiago 2019 evento que se llevará a cabo en la ciudad de Santiago del 16 al 20 de octubre. Para esta ocasión Die Ecke trae a su espacio como artista invitado al venezolano Marco Montiel-Soto (1976) y su exposición “Paquete chileno”, la cual inaugura el jueves 17 de octubre a las 19:30 hrs, y podrá ser visitada hasta el 23 de noviembre.
En el marco de esta celebración, se realizará un encuentro entre el artista y la directora de la Revista Artishock, Alejandra Villasmil: “Viveza criolla de una diáspora sin lugar”. Este conversatorio será el sábado 19 de octubre, a las 11:00 hrs en José Manuel Infante 1208. Providencia. Santiago, Chile.

Paquete Chileno

Paquete Chileno es una expresión que declara una estafa. Según Wiktionary/Wikipedia: “consiste en dejar caer un rollo de papeles que tienen en su exterior semejanza con un fajo de billetes. Cuando un transeúnte se acerca a recogerlo, el estafador (paquetero) finge hacer lo mismo y luego, en vez de repartirse el supuesto dinero, usa algún pretexto para convencer a la víctima de que esta le entregue algo de valor y se quede con el fajo”. Su origen proviene de las estafas realizadas por los chilenos en Venezuela durante el éxodo masivo proveniente de la Dictadura Militar de 1973. En países como Colombia y Venezuela, este modismo no solo se aplica a estafas económicas sino que también anuncia de manera simbólica la llegada de algún tipo de problema.

El proyecto que Marco Montiel-Soto presenta en Paquete Chileno, pone en cuestión las tensiones políticas existentes actualmente en Sudamérica con el éxodo de más 4 millones de venezolanos en el mundo, siendo de 2,2 millones la cifra de personas registradas en Latinoamérica y el Caribe. Desde el título de la exhibición, el artista enmarca una alegoría irónica y directa ante la situación venezolana actual, caracterizada por las múltiples dificultades y problemas que no solo existen a nivel nacional sino que progresivamente han ido permeando todo el continente. Toda estafa es el anuncio de una pérdida. De tal forma, Montiel – Soto nos sitúa como espectadores de una pérdida que no solo atañe aspectos socio-económicos de un país, sino también aquellos relacionados con los daños a los emblemas y tradiciones de una cultura. Por ello, Paquete Chileno es una respuesta que articula de un modo satírico esta posición social invertida. Hoy somos nosotros quienes estamos aquí.

Desde sus primeros trabajos, Montiel – Soto se ha encargado de elaborar proyectos que reflexionan los rasgos de una cultura. Siendo de Maracaibo pero radicado en Berlín desde hace más de 15 años, el artista asiste su proceso creativo a partir de su experiencia como turista, coleccionista de objetos, migrante y transeúnte. Sus obras revelan el recorrido de un viajero que insiste en dejar un testimonio del trayecto que ha emprendido. Para esto, se vale de múltiples técnicas que parten de recursos audiovisuales, hasta la réplica y construcción de modelos arquitectónicos del Caribe, los cuales evidencian una mirada orientada hacia la etnografía venezolana. La mayoría de los elementos que conforman sus obras parten de materiales como: periódicos, palos de bambú, ramas, imágenes de libros, monedas, que reestructura buscando interpretar emblemas populares de una cultura, por ejemplo: -las maracas que emiten el sonido de las danzas de los Diablos de Yare- hasta tocar aspectos que emergen de un lugar socio-económico y político –como la construcción de un papel tapiz de billetes-. Desde este punto, es posible determinar que Montiel – Soto está constantemente invitándonos a trazar un recorrido dentro de los procesos históricos que nos atañen como venezolanos. Impulsándonos a acudir a nuestra propia experiencia para re-imaginar nuestro presente.

Con el ingreso a la sala, nuestro paso se ve condicionado por una Barricada, instalación compuesta con palos de colihue que simboliza una suerte de unión entre las banderas de los países: Venezuela, Chile, Colombia, Perú, Ecuador, Brasil y Argentina, la cual simula las fronteras sudamericanas y emula las barricadas utilizadas durante los últimos años en las protestas venezolanas. La propuesta de una escultura que delimita el tránsito a través de la sala funciona como una alegoría a los paradigmas que han conformado los sistemas ideológicos sudamericanos, anunciando que hoy más que nunca la “Unión Latinoamericana” se mantiene como utopía.

A su vez, nos encontramos con la Historia de la pérdida de la Moneda en Venezuela, una instalación conformada por 45 collages que en suma construyen la historia y extravío del Bolívar, moneda oficial venezolana. El uso del collage como técnica brinda una lectura en capas ya que el cortar, pegar y superponer indica la ruptura de un sentido con el fin de generar otro, esta actividad causa una paradoja inquietante en torno a la posición de pérdida, robo y sustitución de las tradiciones culturales del país. Podríamos pensar en el collage como una suerte de artefacto que viaja al través del tiempo para dar cuenta de su proceso histórico, no como el devenir de un resultado sino como el surgimiento de un proceso que está siempre emergiendo. Desde aquí, la Historia de la pérdida de la moneda en Venezuela, es una respuesta inmediata a la importancia que ha tomado la moneda –y su pérdida, caída, devaluación- en Venezuela los últimos años en relación a los elementos que caracterizan la tradición del país, los cuales han sido dejados a un lado por la necesidad de generar dinero inmediato. Tal situación ha puesto en jaque las costumbres nacionales y con ello, la caída de una identidad nacional.

De igual manera, el Papel tapiz de billetes de 100 bolívares, remite al desuso del valor comercial de los billetes en Venezuela, quedando estos delegados a un uso estético y utilitario por su ineficiencia mercantil. El billete como material físico estará siempre obsoleto y devaluado en una economía deficiente, habitando en el presente como huella y rastro de lo que ya no es. De esta forma, Montiel - Soto se sirve continuamente de estas incongruencias para cristalizar lo absurdo y teatral de los procesos económicos actuales en Venezuela. Adjunto a este Papel Tapiz, el artista coloca una Constancia de retención y notificación que hace constar el retenimiento de 50.000 bs. en efectivo (8 dólares al cambio monetario) por parte de la Guardia Nacional Bolivariana.

Enfrentar la pérdida tanto territorial como simbólica de un país conlleva al duelo de la desaparición de la memoria. Por lo tanto, el artista realiza al final de la sala un Refugio, instalación que imita las viviendas elaboradas por las poblaciones indígenas que habitan al occidente de Venezuela. Esta obra sostiene una experiencia político – estética que radica en la capacidad de elaborar una casa/contenedor con materiales económicos con el fin de hacerse un lugar en el mundo, al mismo tiempo que remite a los miles de caminantes que han salido del país en busca de una mejora de la calidad vida y se encuentran en condición de refugiados en los distintos países de Latinoamérica, específicamente en las fronteras con Colombia y Brasil. Al entrar al Refugio, vemos un video que proyecta: Tratado de maracas, obra que muestra una maraca -instrumento de percusión- perteneciente a la tradición folklórica de los Diablos Danzantes de Yare originaria del Estado Miranda, la cual consiste en una danza ritual donde se rinde culto al Santísimo Sacramento con bailes y tambores. Esta proyección funciona como un grito de guerra, un modo de decir: seguimos aquí.

Para finalizar, el artista nos invita a regresar al significado de Paquete Chileno, mediante el Juego de la rana, una instalación compuesta por figuras metálicas con forma de rana sobre una tabla de madera. Este juego se ve activado por el espectador/usuario, quien podrá intercambiar dinero en la galería por monedas mapuches de 100 pesos, las cuales deberá intentar introducir dentro de cada rana.
El objetivo consiste en intentar acertar una moneda dentro de una de las esculturas, quien logre precisar sus tiros lo suficientemente bien hasta conseguir acertar habrá ganado la satisfacción que acompaña toda victoria pero habrá perdido dinero. Así, nos situamos ante una estafa disfrazada de triunfo..

En definitiva, los trabajos que conforman esta exhibición articulan un relato común: las consecuencias que el robo/pérdida de un país han traído tanto a nivel local como internacional. Poniendo en cuestión a partir de un alegoría irónica y directa los diferentes espacios que se han visto mermados con esta pérdida. Paquete Chileno, es un viaje a través de los distintos síntomas que se han generado como consecuencia de la situación venezolana, un juego de estafa que comprueba el estado de decadencia de los sistemas políticos, económicos y culturales.

PAOLA NAVA
Periodista e Investigadora