EL COLOR DE MI ÚLTIMA HABITACIÓN

PAULINA SILVA HAUYON
10 JUN – 16 JUL 2016

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'El color de mi última habitación' es la segunda muestra individual de la artista Paulina Silva Hauyon en Die Ecke Arte Contemporáneo, en donde un diálogo entre la literatura y la pintura relaciona elementos diversos a través de una panorámica que utiliza aspectos de la biografía de Silva Hauyon.

La sala adopta en su extensión un color característico sobre el cual se despliegan cartas, pinturas y fragmentos de libros que van dando cuenta de un mundo propio en donde lo artístico toma forma de experiencia y autorreconocimiento.

Sujetos al color sobre los muros de la galería, la artista va enseñándonos aquello que establece una relación afectiva con el acto creador, a través de estímulos e influencias que han ido delineando una visión propia entre la vida personal y el ejercicio de la disciplina artística. Aquí confluyen referencias literarias y un relato sensible como si de una línea de tiempo se tratase a través del cual podemos observar el lugar que ella le otorga a la Poesía y a la Pintura como parte de su identidad haciéndola extensiva a otros creadores así como al público de la muestra.

En 'El color de mi última habitación', todo aquello que emerge nos pone de frente a relacionarnos con lo íntimo. Cartas de amor, pinturas que la artista realizó en su infancia sobre maestros chilenos y universales así como su revisión, y una cita a la obra de la artista Karen Kilimnik, son parte de lo que la artista exhibe en el escenario de su intimidad, en donde el negro adquiere protagonismo, color fundamental para la artista y su obra, quien sobre diversos soportes lo trabaja desde hace años.

En esta dualidad de negro sobre blanco o color, la artista hace hincapié en el acto del registro, el recuerdo y la memoria como afirmación de la experiencia, poniendo en superficie aquello que consideramos propio y significativo. Desde la profundidad a la que nos somete con dicho color, la mirada debe detenerse para contemplar plenamente lo que se observa, ofreciendo una revelación a la mirada, del mismo modo en que abre al interior del espacio de exhibición un estado contemplativo, pausado e íntimo al que somos transportados de la mano de sus recuerdos, imágenes y palabras.