PESSOAL # 3 / INTERSECCIONES

M. BERKENWALD, G. PULIDO & T. RIVAS
05 AGO – 03 SEP 2011

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Es el dibujo lo que reunió y reúne a los participantes de la muestra, esta vez realizada en Die Ecke Arte Contemporáneo e integrada por Melina Berkenwald (Argentina), Gerardo Pulido (Chile) y Tomás Rivas (Chile).

Es tema y motivo de los diálogos y las discusiones que hemos tenido desde hace más de tres años en relación a nuestras obras y a las exhibiciones que el grupo ha venido realizando (Pessoal: Dibujos Romances, Buenos Aires 2009; Pessoal: Líneas y Camadas, Brasil 2010, y Pessoal #3: Intersecciones, ahora en Chile).

El dibujo es, sin dudas, la parte intrínseca de las obras de esta muestra en su ser como línea, borde, punto, estructura, narración, material, cuerpo e ilusión. Es, por sobre todo, el pensamiento que da inicio a los trabajos y el que ha creado la posibilidad de diálogo y de una muestra que en su propia itinerancia se planteó como dibujo en recorrido y en rastros y en memorias. Aparece y se pierde en las pinceladas de Pulido hechas sobre papeles con las que representa maderas, en las fotografías de Berkenwald registrando textos escondidos en tonos verdes sobre paisajes vidriados, en los ángulos y bajorrelieves de las formas escultóricas creadas por Rivas que se elevan jugando con la escala vertical en el plano de tierra de la sala.

Podemos pensar (en) el dibujo, porque el dibujo hace a nuestro pensamiento y viceversa. Son inherentes uno del otro. Situamos así la relevancia del dibujo, sin acorralarlo en estigmas ni subjetivarlo demasiado. Más bien, lo materializamos de modo personal (pessoal en portugués), resignificamos sus modos productivos y sus resultados. Y lo compartimos en este proyecto grupal (pessoal es también un grupo de personas) con todas sus posibles intersecciones, partiendo por las que subyacen entre las obras y terminando -para dar un nuevo inicio- por aquellas que ha de suscitar el encuentro con el espectador.

Luego de tres años de trabajo y colaboración aparecen las siguientes preguntas: ¿Puede hoy esta exhibición (una exhibición) de arte contemporáneo referirse y ceñirse a una práctica transversal, a una acción común? ¿Podemos designarnos como artistas con un único pronombre? ¿Es pertinente decir que en esta exposición el dibujo se escribe con mayúscula y que es omnipresente y omnisciente en las piezas que la componen?

Preferimos afirmar que se trata de algo no excluyente ni categórico, sino flexible y amplio. Porque no dogmatizamos el dibujo, aunque lo hemos discutido y puesto en duda. Si bien lo pensamos como parte relevante y troncal de esta muestra, lo hacemos en función de su ser maleable, de su capacidad de intersección con ideas, medios y materiales de variedad infinita. Hemos hablado de los límites entre el dibujo y la pintura, junto a las capas y el color, entre el dibujo y el volumen, junto a la profundidad y el espacio. Jugamos con posibilidades, por ejemplo, dadas por el hilo, el pliegue, la mancha, la incisión, el pixel y la impresión seriada. Hemos usado pisos, techos y paredes, reflejos, luces, sombras. Y siempre hemos regresado al dibujo como si fuese la marca inicial de un reencuentro, la marca inicial por excelencia.