HAY LUZ EN CADA VENTANA

FELIPE MUJICA
14 JUL – 14 AGO 2010

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Esta exposición toma su título de una cita de Fiorello La Guardia, alcalde de Nueva York entre 1934 y 1945. La declaración en cuestión fue encontrada en una placa en las oficinas del NYCHA (New York City Housing Authority – entidad de la ciudad de Nueva York administradora de la vivienda pública) y describe la calidad lumínica de los departamentos de uno de los primeros proyectos de vivienda subvencionada de la ciudad.

La frase contiene un positivismo típico de la época en donde la arquitectura, y en este caso específico un proyecto de urbanismo, era considerada un motor de cambio a gran escala, redefiniendo y transformando Nueva York en una ciudad moderna.

‘Hay luz en cada ventana’ consiste en dos grupos de obras que toman como punto de partida diferentes manifestaciones históricas de transformación artística y social. Por un lado un grupo de serigrafías creadas a partir de imágenes encontradas en dos libros. El primer libro (encontrado en la calle) es básicamente una defensa a la experimentación sensorial a través del consumo de LSD y otras drogas publicado en Estados Unidos en el año 1968. El otro (regalo de un familiar) es un libro sobre afiches político-sociales realizados en Chile en la misma época de fines de los 60 y comienzos de los 70. A primera vista ambos contextos son diametralmente opuestas pero comparten el quiebre histórico del periodo y por ende la base de platearse como vías alternativas, ya sea a través de una conciente decisión de relacionarse con el entorno y las personas de manera experimental (una búsqueda colectiva de autoconocimiento) o a través de un programa político de transformación social (una búsqueda colectiva de mayor igualdad). Las serigrafías que Felipe Mujica expone en Die Ecke intentan investigar los limites, cruces e intercambios entre ambas historias.

La otra obra a mostrar consistirá en un grupo de esculturas pseudo-modernistas las cuales intentarán crear una doble conexión, por un lado con el periodo Moderno de comienzos de siglo (y en consecuencia con el Modernismo Latino Americano del siglo XX) y por otro lado con objetos y elementos domésticos, lo cual busca producir un quiebre en la propia lectura histórica de la exposición. Estas obras se plantean como experimentos in-situ ya que no han sido probadas en anterioridad por el artista.